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V Concurso San Miguel 2013

1er lugar: Germán Olvera

2o lugar: Fabián Rodríguez Lara

3er lugar: César Delgado

4o lugar: Pablo Aranday

 

Finalistas: Alberto Albarrán, María Fernanda Castillo, Ligia Cedillo, Tenantzín Cruz, Yamel Domort, Daniel Noyola, Armando Piña, Octavio Rivas.

 

Invitados especiales: María Jacinta Barbachano, Karen Barraza, Jorge Echeagaray Gutiérrez, Carlos Velázquez Acuña.

Doce cantantes de ópera mexicanos de diferentes estados vinieron a San Miguel de Allende como finalistas del quinto concurso organizado por la Ópera de San Miguel. La gala final se llevó a cabo el pasado 2 de marzo de 2013 en el Teatro Ángela Peralta.

 

Ahí, un elegante escenario se había diseñado, con oscuras cortinas al fondo, un gran piano de cola posicionado a la izquierda, y dos jarrones con flores que adornaban los extremos; un espacio amplio en el centro del escenario, iluminado sutilmente, sería donde los concursantes actuarían, debajo de un telón impreso con las palabras “Concurso San Miguel 2013”.

 

John Bills, el director artístico de la Ópera de San Miguel, afirmó durante su presentación que “los mejores cantantes en México poseen voces con una calidad rica, latina, que pueden transmitir las pasiones de la ópera de manera natural y directa”. Sin embargo, añadió, “las oportunidades son limitadas para realizar estudios avanzados y para adquirir experiencia escénica”. Su organización se esmera en buscar a los “mejores cantantes jóvenes” de todos los rincones del país. Una vez que los encuentran, su grupo de profesionales del mundo de la ópera y sus patrocinadores ofrecen a los finalistas, a través del concurso anual, premios en efectivo, orientación personal y, cuando es posible, oportunidades de trabajo. Bills insistió en que la Ópera de San Miguel se debe única y exclusivamente a los fondos que donan sus patrocinadores, a quienes han bautizado como “Ángeles”.

 

Los finalistas que concursaron por esos fondos esa noche fueron: Armando Piña (barítono), Yamel Domort (soprano), Fabián Rodríguez Lara (tenor), Alberto Albarrán (barítono), Tenantzin Cruz (soprano), Daniel Noyola (bajo-barítono), Ligia Cedillo (mezzosoprano), Octavio Rivas (tenor), Pablo Aranday (barítono), María Fernanda (soprano), César Delgado (tenor) y Germán Olvera (barítono), cuyas edades fluctuaron entre los 21 y los 29, y quienes procedían de los estados de México, Sinaloa, Jalisco, San Luis Potosí y, desde luego, el D.F.

 

Estos jóvenes artistas, que se están preparando intensamente para hacer carreras en el mundo de la ópera, ofrecieron dos arias cada uno; selecciones familiares, fundamentalmente de los repertorios francés e italiano. Todas las actuaciones fueron más que respetables, y aquí y allá hubo algunos efectos muy bien logrados y notables. Sin embargo, para algunos de ellos, la proyección fue preocupante: cantar acompañado con piano en un teatro del tamaño de una casa de muñecas, como el Peralta, no puede compararse con el sonido que deberán proyectar en un verdadero teatro de ópera, por encima del rugido muscular de una orquesta completa que surge del foso.

 

Aún así no deben desesperarse. Aquéllos que llegan a la final de un concurso como éste han mostrado algo que legitima su pasión de aparecer sobre un escenario lírico; no necesariamente sobre el escenario de la Scala o el Met, pero hay muchos teatros alrededor del mundo, más modestos de carácter y de tamaño, que pueden dar cobijo a talentos también más modestos.

 

Fue una grata sorpresa que, mientras el jurado deliberaba al final de las presentaciones, la Ópera de San Miguel presentó a cuatro cantantes “invitados”, aún muy jóvenes pero cuyos méritos no pueden pasar desapercibidos: Jorge Echeagaray Gutiérrez (barítono), María Jacinta Barbachano (mezzo-soprano), Carlos Velázquez Acuña (tenor) y Karen Barraza Lizárraga (soprano). Destacó especialmente la conmovedora interpretación de ‘È la solita storia del pastore’ (el “Lamento de Federico” de L’arlesiana de Cilea) en voz del tenor Velázquez.

 

Desde luego, la gran final del concurso es la entrega de premios, y todos se llevaron algún premio, empezando por su participación misma en la final. El jurado estuvo formado por John Bills, el mencionado director artístico de la Ópera de San Miguel, y antes un corista y solista del Metropolitan Opera de Nueva York; Sharon Thomas, directora de escena por 22 temporadas en el Met; John Daly Goodwin, director musical y concertador durante 25 años del New York Choral Society; John McClain, fundador y director artístico emérito de la Ópera de San Miguel, previamente director artístico de la Ópera Lírica de Austin y cantante; y el superestrella Paul Plishka, bajo prominente del Met quien se jubiló el año pasado luego de 1,642 funciones.

 

El primer lugar: además de un premio en efectivo de $60 mil pesos, el ganador debutará con la Orquesta Filarmónica de Acapulco, recibiendo un honorario de $15 mil pesos, así como una copia del DVD que se filmará del concierto. También pasará automáticamente a la ronda semi-final del próximo Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, que se llevará a cabo en el segundo semestre de este año en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. La decisión del jurado de otorgar este premio al barítono Germán Olvera fue secundada por el voto mayoritario de los asistentes, que le confirieron el Premio del Público por $10 mil pesos adicionales, patrocinado por la Ópera de San Miguel.

 

No es difícil comprender esta elección. Aunque no posee la voz más atractiva, el señor Olvera ofreció la presentación más completa como cantante actor, expresando vigorosamente la rabia contenida del Conde Almaviva en ‘Hai già vinta la causa’ de Le nozze di Figaro de Mozart y finalmente presentando la archi-conocida canción del Toréador de Carmen de Bizet, ‘Votre toast’, con savoir faire.

 

El segundo lugar, de $30 mil pesos, fue para el tenor Fabián Los finalistas y los invitados Rodríguez Lara quien, además de entonar ‘Che gelida manina’ de La bohème de Puccini, interpretó un muy sentido ‘Quando le sere al placido’, de Luisa Miller de Verdi.

 

El tercer lugar, de $20,000 pesos, fue otorgado al también tenor César Delgado, por su emocionante entrega del aria ‘Salut! Demeure, chaste et pure’ de Faust de Gounod y, en la segunda vuelta, ‘Asile héréditaire’ de Guillaume Tell de Rossini. El cuarto lugar, de $15 mil pesos, fue entregado a Pablo Aranday, barítono, quien cantó el aria de Valentin de Faust, ‘Avant de quitter ces lieux’, y ‘Nemico della patria’ de Andrea Chénier de Giordano.

 

Se otorgaron varios premios especiales, como sigue: el premio Edgar Mason Kneedler ($10,000 pesos), de interpretación destacada y estilo, para Alberto Albarrán; el premio Therese Anne McCarthy ($10,000 pesos), de potencial juvenil, para María Fernanda; y el premio In Memoriam Herman Marcus ($10,000 pesos), para Daniel Noyola. Por su parte, el premio del Conservatorio de Música y Artes de Celaya que consiste en un honorario de $12,500 pesos en la Gala Operística Inaugural de la Ópera de San Miguel/Conservatorio de Celaya, fue para Fabián Rodríguez Lara.

 

Finalmente, al resto de los concursantes se les otorgó un donativo como estímulo para su carrera ($2,500 pesos, cada uno): Octavio Rivas, Armando Piña, Yamel Domort, Tenantzin Cruz y Ligia Cedillo. La encantadora maestra de ceremonias fue María Teresa Dobarganes, y el indispensable, infatigable pianista, de cuyas manos dependen varias aventuras musicales en San Miguel, fue el maestro Mario Alberto Hernández.

Pro Ópera mayo-junio 2013

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